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Archive for the ‘Instituciones’ Category

Blog Recap: Volume I, 2011

January 3rd, 2012 Pedro J. Oiarzabal 2 comments

In the context of understanding the many processes that take part in the creation and development of the Basque identity (or Basque identities) this blog has attempted to understand and explain it from different perspectives. This has taken us to comprehend identity as a true glocal and multidimensional phenomenon. The Basque Country and its diaspora (or diasporas) are envisioned as a spatial and time continuum at the crossroads of tradition and modernity.

Like a puzzle, Basque Identity 2.0 has put together different stories to draw an image of past and present aspects of our culture and traditions, while arguing about the meaning of authenticity, the reproduction of our identity, and the preservation of our common homeland and diaspora history (“The Basque global time,” April post). In this regard, I explored the implication of Basque cuisine in Barcelona, Catalonia as an “appropriation” of the “Basqueness trademark” or “Euskadi made in” label (“Euskal Barcelona,” February post), the endurance of Basque traditional dance in San Francisco, California (“Zazpiak Bat,” June post), and the redefined symbol of Basque music as a representation of our identity globally (“i-bai musika,” December post).

Most of these stories echoed the voices of many Basques around the globe, which sometimes are intertwined with my own life story as reflected, for instance, in the January (“Extraño”—“Singular”), July (“Cartografía de emociones”—“Cartography of emotions”), September and October posts. In a sense, I described the diaspora as a psychological and emotional community, which is increasingly connected to the homeland as an attempt to break up all geographical and temporal barriers (“Connected,” March post).

During the past year, I have tried to bring attention to our exiles as exemplified by the breathtaking story of “La Travesía del Montserrat” (“The Crossing,” August post) as well as our returnees, whom somehow have become “the forgotten Basques” of our contemporary history. In “Entre culturas” (“Between cultures,” May post) I talked about the returnees’ positive role that may play as “cultural brokers” between the society at large and the new migrants in the Basque Country.

Finally, in the aftermath of the 10th anniversary of 9/11 (“¿Dónde estabas el 11 de Septiembre?—“Where were you on September 11th?” September post), ETA declared the end of the violent episode in its history (“Trust,” October post), while the Basque government called upon the Basque institutional diaspora to promote a peaceful image abroad (“2003, 2011,” November post). This post became the most commented and visited in the history of the blog, which tells us about the significance of homeland politics in the Basque diaspora. However, the diaspora is far from being a homogeneous and united entity. It is as ideologically plural as the Basque society itself, whose collective and historical memory plays a crucial role for its survival.

Thank you all for being there. I would love to hear from you. Happy New Year!

Eskerrik asko eta Urte berri on!

(NOTE: Please feel free to use Google automatic translation service…and good luck with it).

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2003, 2011

November 21st, 2011 Pedro J. Oiarzabal 19 comments

“Vosotros sois la cara de Euskadi en el mundo. La valoración que merecemos en el mundo es por el trabajo que vosotros estáis realizando”

(Juan José Ibarretxe, 2003)

“Se nos conocerá todavía más por el país abierto, integrador, moderno, sostenible y solidario que somos”

(Patxi López, 2011)

Durante las últimas tres décadas, la lucha contra la violencia ha sido central en los discursos de los representantes gubernamentales tanto de las administraciones nacionalistas como de la socialista en relación a la diáspora vasca. El Gobierno Vasco ha intentado contrarrestar las consecuencias de la violencia de ETA promocionando en el exterior la imagen pacífica de Euskadi. Consecuentemente, uno de los objetivos del Gobierno Vasco ha sido el de conseguir que la propia diáspora vasca se encargue de transmitir el mensaje de una Euskadi pacífica y socio-económicamente próspera en sus países de residencia. El gobierno ha invitado repetidamente a la diáspora institucional a tener un papel activo en la política internacional del ejecutivo promocionando la “verdadera” imagen de Euskadi—postmoderna, pacífica y tolerante.

Las constantes peticiones del Gobierno Vasco hechas a la diáspora para promover la imagen pacífica de la sociedad vasca alcanzaron un punto álgido cuando los líderes institucionales de la diáspora vasca emitieron una declaración institucional en el Tercer Congreso Mundial de las Colectividades Vascas (Vitoria-Gasteiz, 14-18 de julio de 2003) que explícitamente condenaba por primera vez a ETA y sus acciones. En la ceremonia inaugural del congreso el Lehendakari Juan José Ibarretxe solicitó a la diáspora una respuesta directa a la “terrible e inhumana violencia” de ETA para prevenir que la imagen de Euskadi en el exterior continuase siendo distorsionada.

En el último día del congreso, se emitió una declaración institucional, teóricamente aprobada por todos los delegados. La diáspora asumía su papel en la promoción de la “verdadera” imagen de Euskadi, e iba un paso más allá condenando a ETA y demandando su final por primera vez en su historia. La politización de la diáspora era más evidente que nunca. La declaración de 2003 unía paz con el desmantelamiento de ETA y el fin negociado del conflicto político histórico. A los ojos de la sociedad vasca y del resto del mundo, esta declaración suponía la desaprobación inequívoca de ETA por parte de la diáspora como un ente unitario. La declaración fue incorporada a las actas del congreso pero no fue fruto de un consenso compartido por la mayoría de los participantes. De hecho, el borrador no fue bien recibido por muchos de los delegados. Las objeciones fueron dirigidas a la “naturaleza política” del documento por la inclusión de la referencia a ETA. Otros delegados adujeron la falta de autorización de sus juntas directivas para firmar un “documento político”. Sin embargo, no hubo objeciones a las demandas de un diálogo político para la obtención de la paz o el derecho de autodeterminación del Pueblo Vasco. ¿No se consideraban dichas demandas políticas en naturaleza?

Dentro del contexto histórico de la declaración del “cese definitivo de la actividad armada” de ETA del 20 de octubre de 2011, el actual Secretario General de Acción Exterior, Guillermo Echenique comentó durante la presentación del Quinto Congreso Mundial (Donostia-San Sebastián, 2-4 de noviembre de 2011), “los vascos en el exterior en general y los centros vascos en particular deben de ser agentes de este nuevo tiempo trasladando la imagen real del País Vasco, las ansias infinitas de paz de los vascos y contribuyendo a la deslegitimación de la violencia” (El Mundo, 31 de octubre de 2011). Aún más, Echenique esperaba que las conclusiones del congreso incluyesen alguna referencia al fin de la violencia de ETA (Deia, 1 de noviembre de 2011).

V Congreso Mundial 2011

(Reconocimiento de la labor centenaria del “Centro Vasco Zazpirak Bat” de Rosario, Argentina  en el V Congreso Mundial de Colectividades Vascas (2 de Noviembre de 2011). De izquierda a derecha: Guillermo Echenique, Patxi López, y Julián Celaya, Director para los Ciudadanos y Colectividades Vascas en el exterior. Fotografía de P. J. Oiarzabal).

La delegación de Perú presentó el borrador de una declaración que “celebrará el fin de la violencia de ETA” para ser incluida en el documento de conclusiones. Los delegados contrarios a la inclusión de dicha declaración expusieron idénticos argumentos a los de ocasiones anteriores: la falta de un mandato de sus juntas directivas y la prohibición de discutir asuntos de carácter político. La campaña a las Elecciones Generales Españolas del 20 de noviembre de 2011 comenzó en la noche del tres de noviembre, y el borrador fue presentado el día cuatro. Para algunos delegados el apoyo a la declaración podría ser entendido como un apoyo directo a la candidatura del Partido Socialista. Otros insinuaron que el borrador había sido impulsado por el propio Gobierno Vasco. La declaración nunca fue aprobada.

Las expectativas de la administración socialista para involucrar a la diáspora institucional en el nuevo contexto post-ETA no alcanzaron su objetivo. César Arrondo, un observador vasco-argentino en el congreso, condenó enérgicamente a la diáspora institucional representada en el foro por no firmar una declaración a favor de la paz en Euskadi, lo que demostraba, a su juicio,  “el poco compromiso” con el país. Arrondo preguntaba, “¿Qué creen que hacen estos delegados en sus casas vascas, sino hacer política, cuando colocan la ikurriña, festejan el Aberri Eguna o hacen mención al Zazpirak Bat?”.

La declaración de 2003—bajo administración nacionalista—y la de 2011—bajo administración socialista—demuestran la división política de la diáspora y su debilidad como un ente unitario. Casi una década ha transcurrido entre una y otra declaración pero los problemas de comunicación y de búsqueda de un consenso mínimo entre diferentes posturas y retos similares, más allá de los puntuales encuentros que se producen cuatrienalmente entre los diversos países, siguen imperando en la diáspora. Es a todas luces obvio que la diáspora institucional no es una comunidad homogénea libre de tensiones y desacuerdos. Pero dicho esto, esta división no es blanca o negra. Es decir, no es estar a favor de ETA o en contra de ETA, sino de sentirse utilizado abiertamente por propósitos partidistas, los cuales van en contra de los principios de la supuesta naturaleza apolítica y apartidista que sustentan a la mayoría de las asociaciones de la diáspora. La fractura ideológica existente entre diversos segmentos de la diáspora institucional—particularmente entre Europa y Suramérica—neutraliza cualquier interpretación preconcebida de la diáspora como una entidad pasiva y homogénea. Se evidencia que a día de hoy la diáspora vasca es tan plural, incluso políticamente, como lo es la propia sociedad vasca.

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Entre Culturas

En memoria de Alberto Alday Garay

Durante décadas algunos académicos y políticos consideraron inevitable, e incluso deseable, la asimilación gradual y linear de inmigrantes en las sociedades de acogida. Los efectos sociales del fenómeno migratorio eran vistos como negativos, al entender que se producía una alteración del tejido social, lo que en su opinión conllevaba una pérdida de la cohesión social y una fuente permanente de conflictos por desencuentros culturales. Por ejemplo, en Estados Unidos, bajo el paradigma del “melting pot” los inmigrantes estaban “condenados” a “mezclarse” con el resto de la sociedad en búsqueda de una mayor homogeneidad, cohesión social e identidad nacional común a todos. La asimilación fue entendida en términos de “matrimonios mixtos” (entre inmigrantes y la población de la sociedad de acogida), de incremento de relaciones personales, culturales, sociales y laborales entre la población inmigrante y la local, y desde la pérdida de rasgos identitarios de la población inmigrante y sus descendientes tales como la lengua o la religión.

Sin embargo, las teorías que auspiciaban el éxito del “melting point” fueron desmontadas una a una con el paso del tiempo. Es decir, la asimilación no era una línea recta que llevara a los inmigrantes a su aculturación total, a su absorción por el resto de la sociedad, conllevando la pérdida de la identidad de sus países de origen. De igual manera, los descendientes de poblaciones inmigrantes tampoco estaban más asimilados necesariamente que sus predecesores. La asimilación no era irreversible o inevitable. Aun más, las consecuencias sociales del fenómeno migratorio en la sociedad de acogida empezaron a entenderse como positivas en términos de revitalización demográfica y económica, integración social e intercambio cultural.

En Euskadi, aproximadamente unas 145.000 personas (6.6% del total de la población) tienen nacionalidad extranjera mientras otras 35.000 personas de origen extranjero habrían adquirido la nacionalidad española. Nuestros nuevos vecinos “inmigrantes”—caracterizados por su gran diversidad geográfica, cultural, religiosa, lingüística y étnica—se unen a aquellos otros que ya tiempo atrás abandonaron sus hogares con el objetivo de reiniciar una nueva vida. Todos ellos, incluyendo a nuestros propios emigrantes, han conformado una Euskadi de diásporas—una extensa y densa red de interconexiones transnacionales. En este contexto, la Asociación Retbask_Arreba (Asociación de Retornados/as Vascos/as, Descendientes de Vascos/as y familiares) ha sido recientemente constituida con el objetivo de “dar cabida y respuestas a los emigrantes vascos/as de retorno, así como a su descendencia y familiares…”Buscamos acercar”, según comentan sus impulsores, “la realidad de Euskal Herria a las personas que en algún momento emigraron por diferentes circunstancias y que hoy hacen el camino inverso: ‘el retorno’, siendo ellas mismas quienes lo hacen o sus descendientes y familiares”.

Betto Snay en el Festival Gentes del Mundo, Bilbao, 2010

Ante una sociedad vasca cada vez más compleja y diversa, y teniendo en cuenta las asimetrías socio-económicas y de poder que existen entre los diferentes individuos y comunidades que la componen ¿qué grado de interculturalidad—entendiendo por interculturalidad la interacción e interrelación activa entre grupos diferenciados por aspectos culturales, religiosos, lingüísticos o étnicos—existe en Euskadi? ¿Cuál es el papel que las asociaciones de inmigrantes (y de retornados) e instituciones representativas de la sociedad vasca pueden desempeñar en los procesos de interculturalidad que, por ejemplo, ayuden a contrarrestar prejuicios y actitudes negativas hacia los inmigrantes y retornados, favorezcan la inclusión socio-económica, política y laboral de los más desfavorecidos, y suavicen las distinciones culturales entre dichos colectivos y la sociedad en la que se integran?

Actuación de la Casa de Asturias de Bilbao, Bilbao, Mayo 2011. Fotografía de P.J. Oiarzabal

(Actuación de la Casa de Asturias de Bilbao, Bilbao, Mayo 2011. Fotografía de P. J. Oiarzabal)

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The Basque Global Time

April 28th, 2011 Pedro J. Oiarzabal 2 comments

Time present and time past

are both perhaps present in time future,

and time future contained in time past”

(T.S. Eliot, Burnt Norton, Four Quartets, 1945)

Some Basque diaspora communities and some groups in the Basque Country share, depending on the type of celebrations, some highly symbolic temporal commemorations. According to Michel Laguerre, “diasporic new years, holy days, and holidays incubate the memory of the homeland, heighten the temporal dissimilarity between the mainstream and the ethnic enclave, intensify transnational relations, maximize revenues in the diasporic economy…raise the public consciousness about the presence of the group in their midst, induce changes of the diasporic community, and help the group reproduce itself as a transglobal entity” (In Urban Multiculturalism and Globalization in New York City, 2003: 5). That is to say, different temporal commemorations such as religious, cultural, political, and hybrid are currently celebrated by Basques worldwide. However, the boundaries between religious, political, or cultural temporalities are not so clear-cut. For example, religious celebrations, such as Saint Ignatius of Loyola can be understood as strong Basque nationalist events while nationalist events, such as the Aberri Eguna are imbued with religious symbolism; and cultural events such as Korrika, the bi-annual pro-Basque language race are seen as highly political.

Following the Roman Catholic calendar Basque diaspora communities celebrate different religious festivities, such as Christmas, Easter Week, and Basque Patron Saints days (e.g., Saint Sebastian, January 20th—e.g., Madrid—Saint Fermín, July 7th, Saint Ignatius of Loyola, July 31st—e.g., Miami—Our Lady of Arantzazu, September 9th, or Saint Francis Xavier, December 3rd). Despite the obvious religious content of those festivities, for example, Saint Francis Xavier, the Patron Saint of Nafarroa, and Saint Ignatius of Loyola, the Patron Saint of the provinces of Bizkaia and Gipuzkoa, were not only considered religious symbols but also political symbols, particularly during the time of the Basque government-in-exile.

Similarly, Aberri Eguna (the Day of the Homeland) coincides, intentionally, with the Catholic festivity of Easter Sunday, as a metaphor for the resurrection of the Basque nation. It has been, and still is, commemorated in the Basque diaspora (e.g., London and Havana) since the Basque Nationalist Party (PNV in its Spanish acronym) established it in 1932. From 1936 to 1976, the Spanish Workers Socialist Party also commemorated the date, which was legalized in Spain in 1978. Since then, only the Basque nationalist parties, separately, celebrate it. However, since 2005 the annual Aberri Eguna celebration in Argentina were jointly celebrated by representatives from the nationalist youth group JO TA KE of Rosario, the extraterritorial assembly of the PNV in Argentina, and Eusko Alkartasuna-Argentina. In addition, the aerial bombardment of Gernika by Nazi Germany on April 26, 1937, is another highly commemorated date by Basque diaspora institutions and communities (e.g., Argentina and San Francisco, United States).

The main common cultural celebrations refer to the Basque language or Euskara. Euskararen Eguna, the International Basque Language Day, was instituted by Eusko Ikaskuntza, the Society of Basque Studies, in 1948, and it is celebrated on December 3rd, the day of St. Francis Xavier. It has been, and still is, celebrated in the diaspora. The bi-annual and very popular pro-Basque language event Korrika—a run and walk-a-thon to raise money for Basque language schools—is also celebrated abroad (e.g., Barcelona and Shanghai).

In the 2003 World Congress of Basque Collectivities, the institutional representatives of the Basque diaspora recommended the establishment of a “Day of the Diaspora” to be celebrated in both the Basque Country and the diaspora as a way to achieve an official social recognition in the homeland. (Unfortunately, as of April 2011, the “Day of the Diaspora” has not been established yet). Despite the fact that Basque migrants are physically removed from their home country, they are able to be united with their co-nationals by sharing cyclical common events throughout time. The aforementioned celebrations unite Basques from all provinces, including diaspora Basques. These specific temporalities for communal gathering, fraternity, and for renewing pledges of identity, help diaspora and homeland Basques to imagine themselves as a Basque united global community regardless of their geographical location.

Are we ready to build a Basque global community?

For a version of the post in Spanish please visit: http://www.euskonews.com/0578zbk/kosmo57801es.html

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Euskal Barcelona: Versión Original

February 28th, 2011 Pedro J. Oiarzabal 2 comments

“Gastronomía vasca en versión original” es un certificado de origen, identidad y compromiso. Usamos los mejores ingredientes y productores para cocinar de una manera limpia, saludable, respetuosa, y sobre todo, consistente con lo que nuestras abuelas vascas nos enseñaron sobre la comida y la cocina”

(Grupo Sagardi)

En mi última visita a Barcelona, si algo me quedó claro es que la densidad de turistas podría bien superar en ciertas áreas a la de los residentes censados en la Ciudad Condal. A esto le podemos sumar la gran variedad de establecimientos gastronómicos—desde aquellos que provienen de la aldea global de la comida rápida o la de las cocinas internacionales, hasta la cocina tradicional catalana, pasando por el boom de los restaurantes de “tapas” o “pintxos”, entre los que reinan los de “origen vasco”—y, sin ninguna duda, la imagen resultante es espectacularmente rica y amable. Común a todos estos restaurantes de “cocina vasca en miniatura” es su afán por esgrimir el valor de la “autenticidad” como elemento diferenciador de calidad ante una clientela extremadamente variada y cuyo conocimiento de las realidades que se contextualizan en Barcelona, Cataluña o España pueden diferir enormemente entre ellas.

A los ojos contemplativos de los defensores de la heterogeneidad se les antepone la difusión homogeneizadora del turismo de masas, propulsada por una híperglotona industria del marketing, cuyo único objeto es el de hacer negocio ya sea en nombre de la independencia de los Países Catalanes o de la unidad de España. La mirada del turista difumina los contornos de nuestras imágenes nítidas sobre lo que entendemos por identidad y sus símbolos. De hecho, no sorprende que en una misma tienda de “suvenires” se puedan vender una bandera española con la figura del toro de lidia, una “senyera” independentista, o se nos aluda al hecho diferenciador catalán en eslóganes impresos en camisetas y a la vez se nos superponga la imagen de Don Quijote y Sancho pululando por tierras castellanas bajo un sol abrasador. ¿Son dichas imágenes ciertamente antagónicas, incompatibles entre sí? La verdad es que tengo mis dudas.

Don Quijote y Sancho en Barcelona

Don Quijote y Sancho en Barcelona (2011, Pedro J. Oiarzabal)

Ejemplo de todo esto son los dos restaurantes Mikel Etxea, que se definen como “un trozo de Euskadi en el corazón de Barcelona”, o el Restaurante Sukaldari, todos ellos del Grupo AMT con sede en Barcelona, o los dos restaurantes Txapela del Grupo AN, también con sede en Barcelona. En este maremagno culinario destacan  los cuatro restaurantes Sagardi Euskal Taberna del Grupo Sagardi, empresa fundada en 1996, y en cuyo origen se encuentra Sidras Zapiain de Astigarraga. En la actualidad tiene una docena de restaurantes distribuidos por Barcelona, Granollers, Zaragoza, Madrid, Andorra La Vella, y Buenos Aires, y cuenta con cientos de empleados. Las omnipresentes Sagardi Euskal Taberna están, como no, distribuidas estratégicamente por los lugares de Barcelona más transitados por los turistas. Dicho grupo también regenta el Restaurante de la Euskal Etxea Centre Cultural. Fundada en 1979, es una de las mayores asociaciones vascas de la diáspora tanto en término de socios, unos cuatrocientos, como por su gran capacidad de organización de actividades culturales. El debate sobre el concepto de autenticidad, su interpretación, y su presencia o ausencia en las mecas gastronómicas del Euskal pintxo barcelonés, no se contrapone a la profesionalidad de los trabajadores que sustentan estos negocios o a la calidad de sus productos. Los pintxos que pudimos degustar en la Euskal Etxea fueron exquisitos.

Euskal Etxea Barcelona. Pintxo Bar

Euskal Etxea Barcelona. Pintxo Bar (2011, Pedro J. Oiarzabal)

La cocina tradicional—basada en productos de temporada y elaborada con mínimas técnicas culinarias—era un espejo de lo que la tierra y el mar producían y de lo que las personas podían cultivar. Hoy en día, la cocina tradicional se ha convertido en un producto de consumo de la sociedad post-industrial, que tan pronto se publicita en las grandes superficies de los aeropuertos como en los rincones de las ciudades más turísticas del planeta como es Barcelona. Lo que antes era común toma naturaleza de rareza, de especialidad, de originalidad y autenticidad, y cuyo valor es altamente apreciado. Es sinónimo de calidad, de ese valor primigenio anclado en nuestra memoria de lo que nuestras “abuelas” cocinaban. ¿Cómo un turista podría discernir entre la cocina vasca “made in” Donostia-San Sebastián o “made in”  Barcelona sin referencia previa alguna de lo que es la supuesta “autenticidad” de la cocina vasca tradicional, hecha y consumida en Euskal Herria? ¿No es ciertamente la subjetividad del consumidor la que confiere naturaleza de autenticidad a la cocina que saborea?

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Encounters

November 30th, 2010 Pedro J. Oiarzabal 1 comment

For the past few years we have witnessed an increase of documentary productions on Basques of the American West through truly nostalgic stories of some remarkable lives. For example, Tim and Ken Kahn and Scott Carroll directed “The Last Link” (2004), while Javi Zubizarreta and Jacob Griswold produced “Artzainak: Sheperds and Sheep” (2010) and Nacho Reig and Gorka Bilbao filmed “Amerikanuak” (2010). “The Last Link” addresses the transformation of a Basque sheepherding community in the State of Wyoming through the story of Pete Camino who planned to travel to his home village of Arnegi in the Basque province of Behe Nafarroa. “Artzainak” looks into the hard life of former Basque sheepherders in the State of Idaho, while “Amerikanuak” focuses on another prominent Basque immigrant area, Elko, in the State of Nevada.

“Amerikanuak” falls in love with Nevada’s winter landscape of big and blue skies and with its main character, Juan Juaristi “Parrillas,” an 83 year old boarder at the centennial Basque boardinghouse, the Star Hotel of Elko. Juan becomes the link between the different colorful stories that the film narrates through its ninety minutes of majestic photography. Juan was born in Guizaburuaga in the Basque province of Bizkaia in 1926 and immigrated into the United States at the age of 29. He first settled in Pocatello, Idaho and then moved to Elko, Nevada and worked as a sheepherder for many years. I hear from Scott “Patxi” Igoa, current owner of the Star Hotel, that Juan got sick in May and has been moved to a nursing home. Juan still manages to go to the Star Hotel every Saturday to play mus, a Basque card game, and have lunch with his old friends. I would say that Juan was the last Basque sheepherder that lived in a traditional Basque boardinghouse in America. Most of them, nowadays, have closed down or refurbished as public restaurants and do not offer rooms.

amerikanuak (teaser english)

This media has become a new cultural interface between two worlds—the world of the emigrants and their descendants, the Basque-America, and the world of their ancestors in the European homeland. For many in the Basque Country this is the first encounter with Basques abroad. The three documentaries are interlinked brief journeys through various Basque communities in America that reflect their rise and fall within the context of a migrant culture portrayed as endangered. The short documentaries explore Basque heritage in America, which is clearly and painfully fading away with the vanishing of the immigrant generation. Their homes in the Old Country are figments of their childhood and youth memories, while their present lifestyle and sheepherding culture in America cannot keep from disappearing. The image of Juan looking through the window of his room at the Star Hotel is a powerful metaphor of the life of many migrants that left the Basque Country to live the American dream in the hills of the American West and encounter many hardships, loneliness and despair…

If you have watched any of the documentaries, particularly if this is the first time that you have learned about Basques in America, please share your thoughts with us.

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The Digital Basque Diaspora in Boise, Idaho…

August 2nd, 2010 Pedro J. Oiarzabal No comments

By the early 1990s, the Internet became generally available to the public, and in 1994 the first Basque website, http://www.buber.net, was created in the diaspora by Blas Uberuaga who grew up in the Basque community of Boise, Idaho. In the homeland, for instance, the Basque Autonomous Community government established its first website in October 1996.

In 1997 the Basque club or euskal elkartea from Seattle, Washington, U.S., became the first Basque diaspora club ever to construct an online presence.  Seattle was soon followed by other clubs such as the Utah Basque Club from Salt Lake City, and the North American Basque Organizations (NABO) in 1998. In 1999, the Basque Museum and Cultural Center of Boise also established its own website. It became the first online representative of the Basque community of Boise.

Nearly 90% of the institutional websites (i.e., official sites of diaspora institutions) that comprise the Basque digital diaspora had been established in the new millennium. As of March 2009, the diaspora had formed 211 associations throughout twenty-four countries, of which 135 (or nearly 64%) had a presence in cyberspace in twenty countries (or over 83% of the total).

Basque community associations in Boise also became active and joined the Basque Museum and Cultural Center in cyberspace, while multiplying their online presence by combining different online platforms including blogs, websites, and social network sites such as Facebook and Twitter. This trend demonstrates a powerful potential for Basque diaspora expression online.

The Basque diaspora is utilizing the Web as a twenty-four-hour easy to use and inexpensive platform to communicate, interact, maintain identity, create and recreate social ties and networks to both their homelands and co-diaspora communities regardless of geographical distance and time zones due to the low cost, effectiveness, and speed of the Internet. Basque diaspora web sites, blogs and social network sites are platforms for communication, social interaction, and representation.

The majority of the Basque diaspora webmasters in the U.S. and throughout the world argue that the Internet has the potential to maintain Basque identity abroad in terms of information, interaction, and communication, while reconnecting individuals with their collective identity and with a larger global Basque community—homeland and diaspora.

In your opinion, what impact do the Internet and social network sites such as Facebook have on strengthening and maintaining Basque identity in the diaspora?

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The Basque Global Block

Algunos expertos en temas de migración consideran que los símbolos son los últimos vestigios de la identidad de aquellos emigrantes completamente asimilados a sus países de acogida. Es lo que se entiende por “identidad simbólica”, la cual es definida como una forma de expresar la identidad heredada de padres y abuelos, y que es instrumentalizada con el objetivo de evitar cualquier conflicto con las formas de vida de la sociedad en la que hijos y nietos han crecido. Una identidad simbólica que se manifiesta de forma concreta en festivales, desfiles, deportes, juegos, bailes, o en muestras culinarias.

Sin ninguna duda, los símbolos ayudan a muchos individuos de la diáspora vasca a externalizar públicamente tanto su identidad colectiva vasca como las manifestaciones culturales de dicha identidad. En sí, macro-festivales vascos como el Jaialdi de la ciudad de Boise del Estado norteamericano de Idaho, y que se está celebrando estos días, son una expresión tangible de identidad y de reafirmación cultural en un ámbito público ajeno a lo vasco. De hecho, en toda la diáspora vasca que abarca más de una veintena de países son muy pocas las comunidades que a día de hoy han podido articular y gestionar un espacio público propio. La falta de nuevas oleadas de emigrantes, el envejecimiento progresivo de la generación emigrante, su dispersión geográfica, y la regeneración urbana que han experimentado muchas ciudades han evitado que perdurasen en el tiempo algunos espacios que en su día fueron verdaderos barrios vascos, como el de Broadway de San Francisco o el de Ezeiza en Buenos Aires.

Si existe algún lugar en los Estados Unidos donde los vascos como comunidad han construido  su propio espacio público es sin ninguna duda el llamado “Basque Block” de Boise. Un lugar conformado por un museo (Basque Museum and Cultural Center), dos antiguas pensiones—hoy en día ambas destinadas a relatar la historia de las comunidades emigrantes vascas y su posterior asentamiento—dos restaurantes (el Leku Ona y el Gernika Bar), una tienda (The Basque Market), un frontón, y el edificio de la asociación vasca (Euzkaldunak). Es un paisaje urbano ampliamente saturado por símbolos vascos y del cual el visitante puede difícilmente abstraerse.

Basque Block Mural, Julio 2004. Foto de Pedro J. Oiarzabal

Basque Block Mural, Julio 2004. Foto de Pedro J. Oiarzabal

En el propio “Basque Block” un mural aúna la historia de la comunidad vasca en el Estado de Idaho y su devenir en el tiempo. El mural, diseñado por Bill Hueg en el año 2000 a petición del Museo Vasco de Boise, es un extraordinario ejemplo del poder de los símbolos como aglutinadores de la identidad colectiva y del sentir de una comunidad. De izquierda a derecha, el mural hace referencia a los viajes de Cristóbal Colón y a la participación de generaciones de vascos en el “descubrimiento”, conquista y colonización de las Américas; aparece un baserri en lo alto de una colina verde; un fragmento del Guernica de Pablo Picasso—un alto porcentaje de la comunidad vasca de Idaho procede de Bizkaia-; el Árbol de Gernika; la pensión de Uberuaga/Aguirre, establecida en 1903 en Boise; el retrato de Juanita Uberuaga Hormaechea, una de las pioneras en la enseñanza de bailes vascos en la década de 1940; el grupo de danza vasca Oinkari y que este año cumple su 50 aniversario; la Catedral Católica de St. John de Boise; un retrato de Jim Jausoro, acordeonista del grupo Oinkari desde 1947 hasta su fallecimiento en 2005; un hombre levantado una piedra cuadrangular en referencia a los deportes rurales vascos; y finalmente, como no podría ser de otra manera, se hace referencia a un campamento de pastores de ovejas, la principal ocupación de los emigrantes vascos en el Oeste Americano durante más de un siglo.

Tanto el “Basque Block” como el Jaialdi de Boise son considerados verdaderos éxitos a emular por comunidades vascas tanto de dentro como de fuera de Estados Unidos. En un contexto en el que la emigración vasca tuvo su punto final hace más de tres o cuatro décadas, ¿cuáles serían las estrategias más adecuadas que las instituciones de la diáspora vasca deberían de llevar a cabo para hacer frente al futuro más inmediato? Y en cuanto a lo que se denomina “identidad simbólica”, ¿hasta qué punto las propias comunidades de la diáspora se aferran a los símbolos como recursos para impulsar y promocionar sus propias identidades colectivas?

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Basque Club de San Francisco: Bertso a bertso desde 1960

March 11th, 2010 Pedro J. Oiarzabal No comments

En Junio de 1960, los célebres bertsolaris Fernando Aire “Xalbador” y Mattin Treku viajaron a Estados Unidos para actuar ante las comunidades vascas de La Puente y Bakersfield en California y de Reno en Nevada, así como también en el picnic anual de la asociación francesa de San Francisco, Les Jardiniers Français, la cual estaba compuesta por un número considerable de vascos. Se estima que hacia 1955 más de dos tercios de la población vasca de la Bahía de San Francisco trabajaba en el sector de la jardinería. Al picnic de Les Jardiniers que tuvo lugar el día 19 en el Parque Saratoga Springs acudieron unas 2.500 personas. Durante la actuación de Xalbador y Mattin, el micrófono dejó de funcionar inesperadamente y el espectáculo se suprimió ante la profunda decepción de los propios bertsolaris y el enojo de los vascos que habían acudido a verles. A día de hoy, algunos continúan creyendo que fue un claro acto de sabotaje, para otros un simple problema técnico.

De cualquier modo, la reacción del sector más joven de la comunidad vasca de San Francisco no se hizo esperar. A finales de Junio fundaron el Basque Club of California (Club Vasco de California, o Basque Club de San Francisco) bajo la dirección de Claude Berhouet (natural de Donazaharre y por aquel entonces dueño del Hotel de France en San Francisco), con los objetivos de proteger y promocionar la cultura vasca y el Euskera. Hacia Octubre de 1960, el club había conseguido reunir a cien socios.

Xalbador y Mattin en camino hacia San Francisco, 1960. De izquierda a derecha: André Ospital, Xalbador, Michel Labéguerie, Mattin y Charles Iriart (Cortesía de la Colección Urazandi de San Francisco).

Xalbador y Mattin en camino hacia San Francisco, 1960. De izquierda a derecha: André Ospital, Xalbador, Michel Labéguerie, Mattin y Charles Iriart (Cortesía de la Colección Urazandi de San Francisco).

El Basque Club de San Francisco tenía como precedentes a las relativamente efímeras Sociedad Vascongada de Beneficencia Mutua y al Zazpiak Bat Club creadas a principios de la década de 1920. El Basque Club rápidamente instituyó su primer picnic en 1961, un torneo de mus en 1963 y un campeonato de pelota en 1968, todos ellos de carácter anual. A su vez creo dos grupos de danzas (Zazpiak Bat y Gazteak) en 1960 y 1961 respectivamente, una banda de klika (Zazpiak Bat) en 1964 y un coro (Elgarrekin) en 1979. Pronto se convirtió en uno de los clubs vascos más activos de California y por ende del Oeste Americano.

La emigración vasca hacia California había florecido a lo largo del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Miles de vascos fueron atraídos por la posibilidad de encontrar trabajo en la industria ovina del Oeste Americano. Consecuentemente, a la par que la población vasca aumentaba en San Francisco y a imitación del Basque Club se crearon diferentes asociaciones socio-culturales en la Bahía que culminaron en la construcción en 1982 de su primera euskal etxea, el Basque Cultural Center, cuya asociación promotora fue establecida en 1979. Las organizaciones que surgieron a lo largo de los años fueron: Menlo Park Zazpiak Bat (1964); Basque Educational Organization (1984), Marin-Sonoma Basque Association (1989) y Anaitasuna Basque Club (1991). Hoy en día todas ellas continúan activas con excepción de la de Menlo Park que se disolvió en 1983.

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Este año el Basque Club de San Francisco cumple medio siglo de vida y cuenta con el segundo mayor número de socios, unos 300, tras el Basque Cultural Center. Para conmemorar dicha efeméride el Basque Club ha invitado a Maialen Lujanbio y Andoni Egaña para que actúen en el Basque Cultural Center de South San Francisco el día 13 de Marzo. ¿Qué mejor tributo a Xalbador y a Mattin—los instigadores involuntarios del resurgir del asociacionismo vasco en San Francisco—y al Euskera en tierras americanas, que la actuación de dos de las figuras más representativas del bertsolarismo actual? Esta vez los bertsolaris invitados no estarán solos si no que les acompañaran los cuatro bertsolaris en activo de Estados Unidos: Gratien Alfaro, Johnny Curutchet, Jesús Goñi y Martin Goicoechea. Curutchet, Goñi y Goicoechea junto a Jesús Arriada, hoy en día retirado del bertsolarismo, recibieron el 20 de Septiembre de 2003 el National Endowment for the Arts National Heritage Fellowship, el máximo galardón relacionado con la preservación de tradiciones culturales y folklóricas otorgado en Estados Unidos.

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Orok Bat

February 28th, 2010 Pedro J. Oiarzabal 2 comments

Sentado en un café del antiguo barrio de la Morería de Lisboa, uno no llega a imaginar el esplendor del que fuera uno de los centros neurálgicos del mundo occidental durante siglos; puente comercial, lingüístico y cultural entre Europa, África, India, Brasil y el suroeste de Asia. Herencia de todo ello, es que a día de hoy alrededor de unos 223 millones de personas a lo largo del mundo comparten la lengua y cultura portuguesas y una historia colonial y post-colonial común (repleta de luces y sombras), formando la Comunidade dos Países de Língua Portuguesa, fundada en 1996.

Desde que en 1500 Pedro Álvares Cabral llegara a las costas de lo que posteriormente se denomino como Brasil, cientos de miles de personas arribaban a Lisboa con la esperanza de poder embarcar hacia el Nuevo Mundo. La maquinaría de la conquista, colonización, expansión territorial, y explotación comercial (esclavos, azúcar, café, y oro) tomó su propio ritmo al igual que lo hiciese en el caso del Imperio Español.

Tras la invasión de Portugal por parte de Napoleón Bonaparte en 1808, la familia real portuguesa se trasladó a Brasil y otorgó a la colonia el estatus de reino en 1815, haciendo de Río de Janeiro la capital del Imperio Portugués. Era la primera vez en la historia de Europa que una colonia llegó a albergar la capital de su propia metrópoli. A pesar de la derrota de Bonaparte y la restauración de la monarquía en tierra portuguesa, el movimiento independentista que surgió a lo largo de América en el siglo diecinueve, provocó, dentro de las élites brasileñas, un mayor deseo de distanciarse de Portugal para afirmarse como pueblo soberano. El 7 de septiembre de 1822, se proclamó la independencia de Brasil.

Seis décadas más tarde, en 1881, una asociación vasca llamada Euskaldunak Orok Bat fue establecida en Río de Janeiro. Fue la primera asociación vasca, de la que se tiene conocimiento, en la historia de Brasil y del cuasi-finiquitado Imperio Portugués. Unos años antes se habían ya establecido las primeras organizaciones post-coloniales de la diáspora vasca en la región del Río de la Plata (hoy en día, Argentina y Uruguay). En 1876, la asociación Laurak Bat fue creada en Montevideo y en 1877, La Sociedad Vasco-Española Laurac Bat (conocida posteriormente como Laurak Bat) fue fundada en Buenos Aires. De manera coincidente, a miles de kilómetros de distancia, las comunidades vascas de Manila y La Habana, todavía bajo control político y militar español, se organizaron formalmente en 1877 y 1878, respectivamente.

Tal y como vemos, las diásporas son retazos del devenir de la propia historia, hijas de un hogar abandonado, que se aleja en el tiempo y en la distancia física pero que se ancla en la memoria de individuos y comunidades que la componen. Sus esfuerzos por continuar siendo una parte integral tanto del país de origen como el de acogida y no verse relegados al ostracismo del olvido y de la asimilación, es una lucha continua de titanes contra el tiempo. Hoy en día el único vestigio asociativo vasco en Brasil es Eusko Alkartasuna, el cual fue fundado en 1959 en la ciudad de São Paolo. Muy posiblemente el espíritu de unidad y solidaridad que dio lugar al Euskaldunak Orok Bat, “Todos los Vascos en Uno”, continúa, hoy en día, en vigor en la asociación Eusko Alkartsauna.

Poco se sabe del Euskaldunak Orok Bat y de los individuos que la albergaron y fomentaron, los motivos que les hicieron emigrar a Brasil, de las actividades que llevaron a cabo, y del por qué de su desvanecimiento en el tiempo. Sin ninguna duda es todo un reto para la historiografía. Un mayor número de estudios sobre la emigración vasca a Brasil, antes y después de su independencia, son hoy más que nunca necesarios. Adentrarse en la historia de la diáspora vasca, y particularmente de sus comunidades emigrantes minoritarias, es una de las mejores maneras de conocer nuestro presente como país. Tras siglos de emigración en búsqueda de un mundo mejor, Euskal Herria se ha convertido por primera vez en un país de acogida de inmigrantes de origen no europeo. Qué mejor forma de celebrar la llegada de nuevas gentes que ofrecerles la historia de nuestros conciudadanos por el mundo. Una nueva historia común, hecha por todos. Orok Bat!

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