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Recap: Volume II, 2012

The year 2012 marked the 75th anniversary of the evacuation of thousands of Basque children as a result of one of the darkest periods in European contemporary history—i.e., the Spanish Civil War. Its consequences in Basque soil were shattering, particularly for the civil society and its children. In 1937, over thirty small towns and villages in Bizkaia were intentionally bombarded by Generalissimo Francisco Franco´s Nazi allies to demoralize the Basque resistance. This provoked a massive organized departure of its youngest population. Some of the children were exiled to the former Union of Soviet Socialist Republics, having to endure, also, the outbreak of World War II. Many of them even enlisted in the Red Army (“No place for children,” March post).

Some of the children´s testimonies were collected in an oral history video—“Gure Bizitzen Pasarteak—Fragments of our Lives”—as part of an ongoing project that also took me to the land of the Basques in the United Sates (“#EuskalWest2012,” September post). The research attempts to uncover the lives of Basque migrants and exiles who had returned to the Basque Country as a way to make sense of the “injured” collective memory of an entire generation, which, undoubtedly, needs to be healed by acknowledging their sacrifice and suffering (“Mundos invisibles”—“Invisible worlds,” November post).

America was quite present in the blog throughout the year. It is well known the historical significance of this continent for the Basques as it has become a second home for hundreds of years, weaving a tight web of emotional geographies (“Etxea”—“Home,” April post). It is also known, to a certain extent, the relevance of some of the Basque migrants and descendants in the history of their countries of residence as in the cases of Julián Irízar (Argentina) and Jean Esponda (United States). Basque-Argentinian Lieutenant Commander Irízar led a successful rescued expedition in 1903 to the Antarctica, which also became the first official voyage of Argentina to the continent. One of the islands in the Antarctic Argentine Islands was named in his honor (“The Irízar Island,” February post). On the other hand, Johnson County, Wyoming, designed a flag to commemorate the State Fair´s 100th anniversary, which depicts the Ikurriña or Basque flag in order to honor the county´s Basque origins. This goes back to the arrival of Jean Esponda in 1902 from the Old Country. The Johnson County´s flag is the first official Basque flag outside the European homeland (“The Flag,” August post).

Also, we commemorated the 100th anniversary of the Basque Fellowship Society “Euskal Erria” (Sociedad de Confraternidad Vasca) from Montevideo (Uruguay), the Basque Center Zazpirak-Bat from Rosario (Argentina), and the Basque Home (Euzko Etxea) from Santiago de Chile (Chile). These diaspora associations as many others worldwide are good examples of tenacity and steadiness (“ehun”—“100,”May post; “En nuestro propio mundo”—“In our own world”, June post, respectively).

Similar to last year, the most visited post also happened to refer to politics (“Tiempo de promesas”—“Time for promises,” October post). In the occasion of the elections to the Parliament of the Basque Autonomous Community, I attempted to explain the reasons behind the traditional low participation of diaspora Basques, and the importance, in my opinion, for the diaspora to be involved in homeland politics. It is there where diaspora politics are designed and shaped. It is there where the voices of the Basques abroad need to be heard.

Confronted with one of the most acute crisis that recent generations have witnessed, let´s remember Viktor Frankl´s— a Holocaust survivor—words, “When we are no longer able to change a situation, we are challenged to change ourselves.” Indeed, new but difficult times are ahead of us (“Tiempos nuevos”—“New times,” December post).

In June, Basque Identity 2.0, celebrated its 3rd anniversary. Special thanks to our colleagues from eitb.com, A Basque in Boise, and About the Basque Country for their continuous support.

Thank you all for being there. I would love to hear from you. Happy New Year!

Eskerrik asko eta Urte berri on!

(NOTE: Please feel free to use Google automatic translation service…it seems to have improved, just a little bit).

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En nuestro propio mundo

“Chile es el país más vasco entre los de América”.

Gabriela Mistral (“Tala”, 1938)

De esta manera tan rotunda, Gabriela Mistral (bautizada con el nombre de Lucila Godoy Alcayaga) describía Chile en el contexto de la tragedia fratricida que estaba asolando su tierra ancestral y la pasividad cómplice del mundo occidental:

“Es mi mayor asombro, podría decir también que mi más aguda vergüenza, ver a mi América Española cruzada de brazos delante de la tragedia de los niños vascos. En la anchura física y en la generosidad natural de nuestro Continente, había lugar de sobra para haberlos recibido a todos, evitándoles los países de lengua imposible, los climas agrios y las razas extrañas. El océano esta vez no ha servido para nuestra caridad, y nuestras playas, acogedoras de las más dudosas emigraciones, no han tenido un desembarcadero para los pies de los niños errantes de la desgraciada Vasconia. Los vascos y medio vascos de la América hemos aceptado el aventamiento de esas criaturas de nuestra sangre y hemos leído, sin que el corazón se nos arrebate, los relatos desgarrantes del regateo que hacían algunos países para recibir los barcos de fugitivos o de huérfanos. Es la primera vez en mi vida en que yo no entiendo a mi raza y en que su actitud moral. Me deja en un verdadero estupor.”

Las palabras de Mistral, “una mestiza de vasco” tal y como se definió en su día, dieron fruto en época de Pedro Aguirre Cerda, Presidente de la República de Chile (1938-1941), también de origen vasco. Aguirre Cerda, comprometido con la causa republicana española, nombró a Pablo Neruda Cónsul Especial de Chile para la Emigración Española convirtiéndose en el enlace oficial con el Gobierno de la Republica de España y el Gobierno Vasco en Paris. Tras un mes de singladura por el Atlántico y el Pacífico el 3 de septiembre de 1939 el carguero Winnipeg arribó al puerto de Valparaíso desde una lejana Francia con cerca de 2.200 refugiados de la Guerra Civil Española, entre ellos un significante número de vascos. Trascurridas cuatro décadas, Neruda recordaba aquellos días en “Para nacer he nacido” (1978) de la siguiente manera:

“Ante mi vista, bajo mi dirección, el navío debía llenarse con dos mil hombres y mujeres. Venían de campos de concentración, de inhóspitas regiones del desierto. Venían de la angustia, de la derrota y este barco debía llenarse con ellos para traerlos a las costas de Chile, a mi propio mundo que los acogía. Eran los combatientes españoles que cruzaron la frontera de Francia hacia un exilio que dura más de 30 años”.

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Imagen del Presidente Aguirre Cerda desplegada por los refugiados del Winnipeg a su llegada al puerto de Valparaíso. Fotografía: BBC Mundo.

Otros vascos de otras migraciones se encontraban desde tiempo atrás asentados en diversas localidades del país. En 1915, parte de la comunidad vasca de Valparaíso se organizaba entorno al Centro Vasco Chileno de Socorros Mutuos, embrión de lo que más tarde sería Eusko Etxea-Casa Vasca, creada en 1943 tras la visita al país del Lehendakari José Antonio de Aguirre en 1942. La visita se enmarcaba en una gira que le llevó a recorrer diez países americanos. No alejada de conflictos internos, la asociación se vio abocada a desaparecer, y no es hasta 1999 que un grupo de personas retoma el nombre de la histórica casa vasca.

Tres años antes de la conformación del Centro Vasco de Valparaíso, Santiago de Chile era testigo de la constitución de su primer Centro Vasco, hermanándose en la distancia con las ciudades de Montevideo (Uruguay) y de Rosario (Argentina), las cuales vieron durante el mismo año surgir entre sus comunidades de emigrantes vascos la Sociedad de Confraternidad Vasca “Euskal Erria” y el Centro Zazpirak-Bat, respectivamente.

El paso del tiempo, los relevos generacionales, y los acontecimientos políticos y socio-económicos en Europa—la Guerra Civil, el exilio, el Gobierno Vasco en el exilio, la postguerra, y la Segunda Guerra Mundial—tendrán consecuencias directas en las numerosas colectividades vascas de América y particularmente en sus asociaciones, verdaderos faros en los rompeolas americanos de la emigración y el exilio vasco durante décadas. Dentro del devenir del propio Centro Vasco de Santiago de Chile en 1931 se crea Euzko Gastedija (Juventud Vasca) con un compromiso político claro en relación al emergente movimiento nacionalista vasco de Euskadi.

No es de extrañar que ante el aporte ideológico de los recién llegados y coincidiendo con la visita del Lehendakari Aguirre a Santiago de Chile, ambas instituciones, Euzko Gastedija y el propio Centro Vasco, asuman su unificación, convirtiéndose posteriormente en la institución que hoy conocemos como Euzko Etxea, no haciendo discriminación en el origen de los vascos, ya fueran de un lado o del otro de los Pirineos, a la vez que establecían una nueva sede social en la actual Avenida Benjamín Vicuña Mackenna. Su construcción se inició en 1957.

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Euzko Etxea de Santiago de Chile, 1960. (Fotografía cortesía de Pedro Oyanguren).

El pasado 15 de marzo Euzko Etxea celebró su primer centenario de vida. Durante el acto conmemorativo el Presidente de Euzko Etxea, José María Narvarte atestiguaba con sus palabras esa necesidad inherente al emigrante o exiliado de recrear un propio mundo vasco, situado entre el país de origen y el país de acogida, donde comenzar de nuevo, con la esperanza de que el esfuerzo realizado durante tanto tiempo tenga continuación:

“El vasco que abandona su pueblo, por distintos motivos y en distintos períodos de la historia, vive dos vidas: una soñando el anhelado retorno y otra, luchando día a día abriéndose un espacio vital, el de la subsistencia en otra tierra, en otro idioma, entre otras gentes. Y desde siempre, en ese diario vivir, le urge la necesidad de buscar un lugar de encuentro con los suyos, emulando instituciones, conservando sus tradiciones y su lengua… Nuestra casa cumple 100 años… Recordamos a los que ya no están y que hicieron posible su creación y su desarrollo y recibimos con los brazos abiertos a sus nuevos integrantes, savia nueva que hará posible perpetuar el sueño”.

Zorionak Euzko Etxea!!

Mi agradecimiento a Pedro Oyanguren y a Palmira Oyanguren por su inestimable ayuda.

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ehun

“Vengo del desierto y vi a mi abuelo sembrar en el desierto… Siembra en una tierra árida y luego espera. Si cae la lluvia, recolecta… Un día, usted marcha sobre una tierra completamente quemada, luego llueve y lo que sigue, usted se pregunta cómo ha podido producirse: tienes flores, verdor…porque los granos ya estaban ahí… ¡Hay que sembrar! ¡Incluso en el desierto, hay que sembrar! …Siembro y si mañana llueve, está bien, y si no, al menos los granos están ahí, porque ¿qué va a pasar si no siembro? ¿Sobre qué caerá la lluvia? ¿Qué es lo que va a crecer, piedras? Es la actitud que adopto: sembrar en el desierto”.

(Moncef Marzouki, Mayo 2010)

No es difícil imaginar a aquellos pioneros de la cultura y de la política vasca, surgidos de las comunidades de emigrantes y exiliados de finales del siglo XIX a lo largo del continente americano, aunando esfuerzos con grandes dosis de sacrificio y sorteando todo tipo de obstáculos con el objetivo de lograr que las semillas que en su día plantaron pudieran germinar y florecer en tierra extraña, por muy árida y hostil que fuera. En sí se convirtieron en verdaderos “sembradores de cultura”—como le gusta recordar a Mikel Ezkerro.

Este año se celebra tanto el centenario de la Sociedad de Confraternidad Vasca “Euskal Erria” de Montevideo (Uruguay) como el del Centro Zazpirak-Bat de Rosario (Argentina), ambas fundadas en un intervalo de dos meses. Aun estando ubicadas en ciudades separadas por más de 700 kilómetros, con el transcurso del tiempo fueron entrelazadas por oleadas de emigrantes provenientes de muy diversos lugares de Europa entre los que se encontraban vascos de ambas vertientes de los Pirineos. A pesar de la emancipación de las colonias americanas, la emigración vasca continúo hacia América, eligiendo destinos como Chile y el Río de la Plata—hoy en día Argentina y Uruguay. Se estima que entre la década de 1830 y principios del siglo XX decenas de miles de vascos emigraron legalmente al Nuevo Mundo. Durante el siglo XIX, los territorios vascos estuvieron plagados de crecientes dificultades socio-económicas al igual que de una sobrecogedora inestabilidad política, en forma de revoluciones y guerras que empujaron a muchos de sus ciudadanos a emigrar, tanto para mejorar su calidad de vida como simplemente para salvarla. Bien es cierto que el siglo XX no fue más amable para los vascos que las anteriores eras. La Guerra Civil Española y las dos guerras mundiales forzaron a miles y miles de vascos al exilio, a los que se sumaron aquellos otros de carácter económico como consecuencia de la postguerra.

A lo largo de estos 100 años la transmisión de la identidad vasca dentro de las propias colectividades ya sea en Argentina o en Uruguay ha sido altamente exitosa, y suficientemente abierta y atractiva propiciando la incorporación de personas que se han educado en otros marcos culturales y de identidad. Como escribí en su momento “la identidad vasca, al igual que otras muchas identidades en el mundo actual es, ante todo, una identidad permeable, elástica, múltiple, que se negocia, renegocia, construye y reconstruye constantemente en los diversos contextos temporales y espaciales en los que se desenvuelve, y en los que conviven diversidad de referentes y repertorios identitarios, abiertos, y ajerárquicos”. Por todo ello no es de extrañar, por ejemplo, que la Cámara Nacional de Representantes de Uruguay haya homenajeado a los fundadores de Euskal Erria, y por ende a la colectividad vasca de la capital, por su contribución al desarrollo del país o que el Gobierno Provincial de Santa Fe y la Municipalidad de Rosario hayan declarado de interés público todos los actos que lleve a cabo el Zazpirak-Bat como conmemoración de su centenario.

eErriaMendeurrenSeilu-haSello conmemorativo del centenario de la Confraternidad Vasca de Euskal Erria. Imagen: Dirección Nacional de Correos de Uruguay (25 de mayo de 2012).

El trabajo abnegado de un número determinado de personas a lo largo y ancho de nuestras diásporas vascas, a la vez que un ejemplo a imitar, es aun más valioso en un contexto de casi nula emigración, de envejecimiento de la población del exterior, y en muchos casos de una falta de relevo generacional que pueda reactualizar imaginativamente la herencia cultural y a la vez fortalecer el entramado institucional existente. Aquellos vascos de Rosario y Montevideo, y de tantos otros lugares, quizás jamás pensaron que las semillas que plantaron en su día les sobrevivieran, florecieran como lo han hecho, y pudieran auto-perpetuarse generación tras generación hasta llegar a día de hoy. Sin ninguna duda también se encontraron con numerosos problemas pero decidieron continuar hacia adelante.

¡Hay que sembrar! ¡Incluso en el desierto, hay que sembrar!”

Zorionak Euskal Herria eta Zazpirak-Bat!!

¿Conoces a algún “sembrador” de cultura vasca en tu colectividad, en tu país? ¿Te gustaría compartir su historia?

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2003, 2011

“Vosotros sois la cara de Euskadi en el mundo. La valoración que merecemos en el mundo es por el trabajo que vosotros estáis realizando”

(Juan José Ibarretxe, 2003)

“Se nos conocerá todavía más por el país abierto, integrador, moderno, sostenible y solidario que somos”

(Patxi López, 2011)

Durante las últimas tres décadas, la lucha contra la violencia ha sido central en los discursos de los representantes gubernamentales tanto de las administraciones nacionalistas como de la socialista en relación a la diáspora vasca. El Gobierno Vasco ha intentado contrarrestar las consecuencias de la violencia de ETA promocionando en el exterior la imagen pacífica de Euskadi. Consecuentemente, uno de los objetivos del Gobierno Vasco ha sido el de conseguir que la propia diáspora vasca se encargue de transmitir el mensaje de una Euskadi pacífica y socio-económicamente próspera en sus países de residencia. El gobierno ha invitado repetidamente a la diáspora institucional a tener un papel activo en la política internacional del ejecutivo promocionando la “verdadera” imagen de Euskadi—postmoderna, pacífica y tolerante.

Las constantes peticiones del Gobierno Vasco hechas a la diáspora para promover la imagen pacífica de la sociedad vasca alcanzaron un punto álgido cuando los líderes institucionales de la diáspora vasca emitieron una declaración institucional en el Tercer Congreso Mundial de las Colectividades Vascas (Vitoria-Gasteiz, 14-18 de julio de 2003) que explícitamente condenaba por primera vez a ETA y sus acciones. En la ceremonia inaugural del congreso el Lehendakari Juan José Ibarretxe solicitó a la diáspora una respuesta directa a la “terrible e inhumana violencia” de ETA para prevenir que la imagen de Euskadi en el exterior continuase siendo distorsionada.

En el último día del congreso, se emitió una declaración institucional, teóricamente aprobada por todos los delegados. La diáspora asumía su papel en la promoción de la “verdadera” imagen de Euskadi, e iba un paso más allá condenando a ETA y demandando su final por primera vez en su historia. La politización de la diáspora era más evidente que nunca. La declaración de 2003 unía paz con el desmantelamiento de ETA y el fin negociado del conflicto político histórico. A los ojos de la sociedad vasca y del resto del mundo, esta declaración suponía la desaprobación inequívoca de ETA por parte de la diáspora como un ente unitario. La declaración fue incorporada a las actas del congreso pero no fue fruto de un consenso compartido por la mayoría de los participantes. De hecho, el borrador no fue bien recibido por muchos de los delegados. Las objeciones fueron dirigidas a la “naturaleza política” del documento por la inclusión de la referencia a ETA. Otros delegados adujeron la falta de autorización de sus juntas directivas para firmar un “documento político”. Sin embargo, no hubo objeciones a las demandas de un diálogo político para la obtención de la paz o el derecho de autodeterminación del Pueblo Vasco. ¿No se consideraban dichas demandas políticas en naturaleza?

Dentro del contexto histórico de la declaración del “cese definitivo de la actividad armada” de ETA del 20 de octubre de 2011, el actual Secretario General de Acción Exterior, Guillermo Echenique comentó durante la presentación del Quinto Congreso Mundial (Donostia-San Sebastián, 2-4 de noviembre de 2011), “los vascos en el exterior en general y los centros vascos en particular deben de ser agentes de este nuevo tiempo trasladando la imagen real del País Vasco, las ansias infinitas de paz de los vascos y contribuyendo a la deslegitimación de la violencia” (El Mundo, 31 de octubre de 2011). Aún más, Echenique esperaba que las conclusiones del congreso incluyesen alguna referencia al fin de la violencia de ETA (Deia, 1 de noviembre de 2011).

V Congreso Mundial 2011

(Reconocimiento de la labor centenaria del “Centro Vasco Zazpirak Bat” de Rosario, Argentina  en el V Congreso Mundial de Colectividades Vascas (2 de Noviembre de 2011). De izquierda a derecha: Guillermo Echenique, Patxi López, y Julián Celaya, Director para los Ciudadanos y Colectividades Vascas en el exterior. Fotografía de P. J. Oiarzabal).

La delegación de Perú presentó el borrador de una declaración que “celebrará el fin de la violencia de ETA” para ser incluida en el documento de conclusiones. Los delegados contrarios a la inclusión de dicha declaración expusieron idénticos argumentos a los de ocasiones anteriores: la falta de un mandato de sus juntas directivas y la prohibición de discutir asuntos de carácter político. La campaña a las Elecciones Generales Españolas del 20 de noviembre de 2011 comenzó en la noche del tres de noviembre, y el borrador fue presentado el día cuatro. Para algunos delegados el apoyo a la declaración podría ser entendido como un apoyo directo a la candidatura del Partido Socialista. Otros insinuaron que el borrador había sido impulsado por el propio Gobierno Vasco. La declaración nunca fue aprobada.

Las expectativas de la administración socialista para involucrar a la diáspora institucional en el nuevo contexto post-ETA no alcanzaron su objetivo. César Arrondo, un observador vasco-argentino en el congreso, condenó enérgicamente a la diáspora institucional representada en el foro por no firmar una declaración a favor de la paz en Euskadi, lo que demostraba, a su juicio,  “el poco compromiso” con el país. Arrondo preguntaba, “¿Qué creen que hacen estos delegados en sus casas vascas, sino hacer política, cuando colocan la ikurriña, festejan el Aberri Eguna o hacen mención al Zazpirak Bat?”.

La declaración de 2003—bajo administración nacionalista—y la de 2011—bajo administración socialista—demuestran la división política de la diáspora y su debilidad como un ente unitario. Casi una década ha transcurrido entre una y otra declaración pero los problemas de comunicación y de búsqueda de un consenso mínimo entre diferentes posturas y retos similares, más allá de los puntuales encuentros que se producen cuatrienalmente entre los diversos países, siguen imperando en la diáspora. Es a todas luces obvio que la diáspora institucional no es una comunidad homogénea libre de tensiones y desacuerdos. Pero dicho esto, esta división no es blanca o negra. Es decir, no es estar a favor de ETA o en contra de ETA, sino de sentirse utilizado abiertamente por propósitos partidistas, los cuales van en contra de los principios de la supuesta naturaleza apolítica y apartidista que sustentan a la mayoría de las asociaciones de la diáspora. La fractura ideológica existente entre diversos segmentos de la diáspora institucional—particularmente entre Europa y Suramérica—neutraliza cualquier interpretación preconcebida de la diáspora como una entidad pasiva y homogénea. Se evidencia que a día de hoy la diáspora vasca es tan plural, incluso políticamente, como lo es la propia sociedad vasca.

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The Basque Global Time

Time present and time past

are both perhaps present in time future,

and time future contained in time past”

(T.S. Eliot, Burnt Norton, Four Quartets, 1945)

Some Basque diaspora communities and some groups in the Basque Country share, depending on the type of celebrations, some highly symbolic temporal commemorations. According to Michel Laguerre, “diasporic new years, holy days, and holidays incubate the memory of the homeland, heighten the temporal dissimilarity between the mainstream and the ethnic enclave, intensify transnational relations, maximize revenues in the diasporic economy…raise the public consciousness about the presence of the group in their midst, induce changes of the diasporic community, and help the group reproduce itself as a transglobal entity” (In Urban Multiculturalism and Globalization in New York City, 2003: 5). That is to say, different temporal commemorations such as religious, cultural, political, and hybrid are currently celebrated by Basques worldwide. However, the boundaries between religious, political, or cultural temporalities are not so clear-cut. For example, religious celebrations, such as Saint Ignatius of Loyola can be understood as strong Basque nationalist events while nationalist events, such as the Aberri Eguna are imbued with religious symbolism; and cultural events such as Korrika, the bi-annual pro-Basque language race are seen as highly political.

Following the Roman Catholic calendar Basque diaspora communities celebrate different religious festivities, such as Christmas, Easter Week, and Basque Patron Saints days (e.g., Saint Sebastian, January 20th—e.g., Madrid—Saint Fermín, July 7th, Saint Ignatius of Loyola, July 31st—e.g., Miami—Our Lady of Arantzazu, September 9th, or Saint Francis Xavier, December 3rd). Despite the obvious religious content of those festivities, for example, Saint Francis Xavier, the Patron Saint of Nafarroa, and Saint Ignatius of Loyola, the Patron Saint of the provinces of Bizkaia and Gipuzkoa, were not only considered religious symbols but also political symbols, particularly during the time of the Basque government-in-exile.

Similarly, Aberri Eguna (the Day of the Homeland) coincides, intentionally, with the Catholic festivity of Easter Sunday, as a metaphor for the resurrection of the Basque nation. It has been, and still is, commemorated in the Basque diaspora (e.g., London and Havana) since the Basque Nationalist Party (PNV in its Spanish acronym) established it in 1932. From 1936 to 1976, the Spanish Workers Socialist Party also commemorated the date, which was legalized in Spain in 1978. Since then, only the Basque nationalist parties, separately, celebrate it. However, since 2005 the annual Aberri Eguna celebration in Argentina were jointly celebrated by representatives from the nationalist youth group JO TA KE of Rosario, the extraterritorial assembly of the PNV in Argentina, and Eusko Alkartasuna-Argentina. In addition, the aerial bombardment of Gernika by Nazi Germany on April 26, 1937, is another highly commemorated date by Basque diaspora institutions and communities (e.g., Argentina and San Francisco, United States).

The main common cultural celebrations refer to the Basque language or Euskara. Euskararen Eguna, the International Basque Language Day, was instituted by Eusko Ikaskuntza, the Society of Basque Studies, in 1948, and it is celebrated on December 3rd, the day of St. Francis Xavier. It has been, and still is, celebrated in the diaspora. The bi-annual and very popular pro-Basque language event Korrika—a run and walk-a-thon to raise money for Basque language schools—is also celebrated abroad (e.g., Barcelona and Shanghai).

In the 2003 World Congress of Basque Collectivities, the institutional representatives of the Basque diaspora recommended the establishment of a “Day of the Diaspora” to be celebrated in both the Basque Country and the diaspora as a way to achieve an official social recognition in the homeland. (Unfortunately, as of April 2011, the “Day of the Diaspora” has not been established yet). Despite the fact that Basque migrants are physically removed from their home country, they are able to be united with their co-nationals by sharing cyclical common events throughout time. The aforementioned celebrations unite Basques from all provinces, including diaspora Basques. These specific temporalities for communal gathering, fraternity, and for renewing pledges of identity, help diaspora and homeland Basques to imagine themselves as a Basque united global community regardless of their geographical location.

Are we ready to build a Basque global community?

For a version of the post in Spanish please visit: http://www.euskonews.com/0578zbk/kosmo57801es.html

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