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Posts Tagged ‘Sergio Oiarzabal’

Nosotros, Bilbao

April 27th, 2013 Pedro J. Oiarzabal No comments

Luna de aquel Bilbao… allí vivió el amor… cuantos recuerdos… llevo aquí adentro… sé que les vuelvo a contar siempre el mismo cuento, pero no habrá un lugar donde una pueda estar tocando el más allá, como el Bilbao

Bertolt Brecht y Kurt Weill (Canción de Bilbao, 1929)

En estos tiempos donde siempre hay alguien que irremediablemente se empeña en sembrar sombras que se cuelan en nuestros sueños de ciudad improvisada; igualmente, digo, hay quienes imaginaron e imaginan otras geografías posibles iluminadas por destellos deletreados que dejan a las sombras vencidas, mientras perfilan coordenadas de compromiso y esperanza. Ayer fueron Juan, Blas, Gabriel o Ángela y muchos otros… hoy… bien podrían ser Mikel, Santi o Iván y otros muchos.

Mikel Varas (Bilbao, 1980)

“Cada instante, algo se quiebra y, situado entre la luz y el vacío, crea la sombra y hace que la luz tenga sentido… Me sirvo de la luz y de las sombras para escribir palabras en el aire, para que los pájaros puedan leerlas” (Artista).

Un Sol cabizbajo

borra mi silencio.

Un tumulto.

Un problema.

Una risa.

Un sollozo

pero solo en el ojo derecho.

El otro está cansado.

Se acostumbró a vivir…

A vivir llorando.

(Poema “Abando 5 a.m.”, Mikel Varas ©).

pale-agur-Mikel-Varas

(Escultura “Agur”, de la Serie “Madera de Ciudad”, Mikel Varas ©).

Santi Pérez Isasi (Bilbao, 1978)

“Ahora me voy… Pero me quedo… Un bilbaíno nunca se aleja mucho de Bilbao, por muy lejos que vaya; un bilbaíno nunca es más bilbaíno que cuando está lejos de Bilbao. Bilbao seguirá siendo la ciudad de mi infancia, de mi familia y de mis amigos” (Dos años ya).

Una vez que estaba especialmente aburrido, o especialmente inspirado, no lo sé, decidí matarme. No suicidarme, que es una cosa tremendamente vulgar y que ya se ha hecho miles de veces, sino matarme como si matase a otra persona; matar a Santi Pérez Isasi, no a mí; no yo a mí mismo sino… bueno, eso.

Así que empecé a hacer las cosas que creo que haría si quisiera matar a otra persona. Primero, para disimular empecé a tratarme especialmente bien a mí mismo. Me llevaba a cenar a sitios caros; me acompañaba de librerías (aunque todo el mundo sabe que a mí en realidad también me gusta ir de librerías); me daba masajes en la espalda, en los pies, en las piernas… Sobre las cosas que me hacía a mí mismo en otras áreas prefiero no hablar.

Una vez conseguida mi confianza, empecé a llevar la cuenta de mis hábitos. Lamentablemente, pronto descubrí que Santi Pérez Isasi es una persona de pocos hábitos: es imposible saber a qué hora va a salir de casa, ir a trabajar o bajar a tomarse un café. Maldita vida sin horarios…

De manera que mi mejor opción de cogerme desprevenido era esperarme a la puerta de casa un día que hubiera salido… [cont.]

(Fragmento de “Matar a Santi Pérez Isasi”, Santi Pérez Isasi ©).

Iván Repila (Bilbao, 1978)

“Si quedara un solo hombre o una sola mujer sobre la Tierra, seguiría soñando. No tengo ninguna duda. Si quedaran dos, el primero le contaría el sueño al segundo” (Entrevista).

—¿Y qué crees que encontrarás al final?

—No me importa. Quizá haya un castigo, o una recompensa. Quizá haya dolor, nada más que dolor, un dolor tan blanco que me deje ciego. Me da igual. La vida es maravillosa, pero vivir es insoportable. Yo quiero acotar la existencia. Pronunciar durante un siglo una larga y única palabra, y que ella fuera mi verdadero testamento.

—¿Un testamento para quién?

—Para quienes puedan entenderlo.

—¿Crees que seré recordado?, pregunta el Pequeño.

—Quizá por tus contemporáneos, por tu generación, responde el Pequeño.

—Eso no es suficiente. No sé si pertenezco a alguna generación: ninguno de mis seres queridos tiene mi edad. Seré recordado por todos, hasta que no quede un solo hombre sobre la tierra.

—¿Y por qué habrías de serlo? [cont.]

(Fragmento de “El niño que robó el Caballo de Atila”, Iván Repila ©).

Mikel, Santi e Iván nos invitan a explorar una nueva cartografía de vocales y consonantes. Florecen nuevas letras en la ciudad de titanio con una clara voluntad de futuro y de acción, con libertad de estilo, imaginativa y comprometida.

Llego la primavera y pronto el verano, y los casi tres años transcurridos desde que Sergio nos dejó bien podrían haber sido tan solo tres interminables segundos que se funden en abrazos en el despertar de la noche. “Hacia la luna he de volar sobre ella, serpiente azul con mil ojos que adora el fondo que en su noche sueña en calma. Hasta entonces la observo en una estrella, vigilo por si vuela a cada hora y así no pierda Bilbao lo que es su alma”. Nuestro Bilbao.

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i-bai musika

December 20th, 2011 Pedro J. Oiarzabal 7 comments

“La música es la taquigrafía de la emoción”

(Leo Tolstoy)

Mientras antropólogos culturales y etnomusicólogos nos relatan como la música es sin ninguna duda parte integral de una cultura y de las tradiciones orales de una sociedad, algunos sociólogos inciden en la importancia de la música y de las letras como elementos de socialización y de transmisión de información y de emociones. Aún más, investigadores pioneros en los campos de la neurología y psicología subrayan el impacto positivo de la música en nuestro desarrollo como persona y de nuestras propias estructuras emocionales. En sí, los sonidos en forma de canciones y relatos, al igual que aquellos aromas producidos en la cocina de nuestros mayores, se asocian a una memoria emocional anclada en un punto concreto de nuestra biografía. De esta manera, por ejemplo Joaquim Fuster argumenta que el motivo por el que una memoria es tan firme, tan sólida y tan duradera son las circunstancias emocionales en que se adquirió la memoria”. Ciertas memorias se encuentran asociadas a emociones específicas que son repetidas en el curso de la vida y que pueden ser evocadas, por ejemplo, por una determinada pieza musical, una imagen, un aroma o un sabor.

En nuestro pequeño planeta vasco han surgido un número de iniciativas innovadoras del ámbito cultural entre las que se encuentra muy especialmente Ibaimusic la cual reivindica el mundo de la música como forma de conectar con nuestras emociones, de relacionar nuestros sentidos con nuestras memorias, aunando en una misma sintonía-red a Euskal Herria y a la diáspora a través de la difusión de las diferentes tradiciones musicales vascas. Consecuentemente, esta propuesta cultural teje con intensidad una geografía de emociones y conocimientos que une a vascos de aquí y de allí, más allá de la distancia, y en donde Internet y las diversas aplicaciones digitales juegan un papel crucial. Nuestra comunidad global vasca toma cuerpo alrededor de un pentagrama acompañado por sus singulares signos musicales. El sociólogo vasco José Ignacio Ruíz Olabuenaga define esta comunidad como “una peculiar melodía constituida por las notas personales de todos los que nos sentimos vascos”.

Ibaimusicibaimusic “Emozioak lotuz-Conectamos emociones”

Proyectos como el de Ibaimusic nos proponen cientos y cientos de canciones que hilvanan cuentos e historias y nos transportan a otros tiempos y lugares que nos gustaría volver a visitar aunque fuera un instante…un solo instante. Nos acercan a placenteros recuerdos e imágenes que creíamos olvidados o desvanecidos en el tiempo, y que hacen que, al recuperarlos, las comisuras de nuestros labios se tornen en sonrisas. Imágenes de nuestra infancia inundan nuestra memoria y nos proyectan a otros tiempos donde lo imposible no existía en nuestro vocabulario y la vida se tornaba en un juego diario. ¿Cuál es la música vasca de tu niñez? ¿Qué recuerdos te traen las canciones e historias de tu infancia o juventud?

Y el tiempo transcurre. Y en nuestra memoria siguen perdurando un sinfín de sueños y de otros mundos posibles de alcanzar. Y a punto de iniciar un nuevo año echamos de menos las historias de aquellos vascos que decidieron quedarse en América, en Australia o en Europa y de aquellos otros que decidieron regresar y que durante años fueron recopiladas con extraordinaria paciencia por Alberto y por Kepa. Y seguimos echando de menos las palabras de Sergio y de tantos otros. Palabras forjadas por destellos de luz de estrellas que siempre dejan a la sombra vencida.

Jai Zoriontsuak eta Urte Berri On!!!

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Extraño

January 27th, 2011 Pedro J. Oiarzabal 4 comments

extraño, ña.

(Del lat. extranĕus). 1. adj. De nación, familia o profesión distinta de la que se nombra o sobrentiende, en contraposición a propio. U. t. c. s.; 2. adj. Raro, singular; 3. adj. extravagante. Extraño humor, genio Extraña manía; 4. adj. Dicho de una persona o de una cosa: Que es ajena a la naturaleza o condición de otra de la cual forma parte. U. t. c. s. Pedro es un extraño en su familia; 5. adj. Que no tiene parte en algo. Juan permaneció extraño A aquellas maquinaciones; 6. m. Movimiento súbito, inesperado y sorprendente; 7. f. Planta herbácea de la familia de las Compuestas, con tallo rollizo, velloso y guarnecido de muchas hojas alternas, aovadas, lampiñas, con dientes desiguales, y tanto más estrechas cuanto más altas están; flores terminales, grandes, de gran variedad de colores, pues las hay blancas, azules, moradas, encarnadas y jaspeadas. Procede de China, y se cultiva mucho como planta de adorno. serle a alguien ~ algo; 1. loc. verb. No estar práctico en ello o ser impropio para él. (Real Academia de la Lengua Española).

Me siento extraño. Mañana a estas horas habré regresado al país que me acogió durante tanto tiempo. Ya han pasado 7 siete años desde mi última visita, y 17 más desde que llegué por primera vez una noche de Septiembre en la que llovía a cantaros, había huelga del transporte público, estaba agotado, y no sabía ni una palabra de inglés. Fue una noche larga que me condujo a un amanecer resplandeciente, a uno de esos raros días, como aprendería más tarde, en los que el sol lucía. Parecía otro país. Sorprendentemente, a pesar del transcurrir de las horas mi inglés no había mejorado ni un ápice.

Los largos días, dieron paso al rápido pasar del tiempo. Ese primer año pronto se convirtió en el año fundacional de mi propio calendario. El Año 2, el Año 3, el Año 4…y de esta manera marcaba mi tiempo. Era un renacer, un rehacerse a sí mismo. El inicio. Dicen que el bíblico número 7 es sinónimo de muchos, muchos años…en sí la vida de los emigrantes es como las vidas de los gatos…

Esa primera mañana de mi primer día de mi primer año recorrí el campus de la universidad de norte a sur y me enamoré de su silencio, de la tranquilidad, de la serenidad, del paisaje, de los edificios, de los colores del otoño irlandés. Pensé en lo maravilloso que sería vivir allí para siempre. Pasado mañana me gustaría volver a desandar ese mismo camino andado hace tantos años. No sería tanto regresar al punto de partido sino de completar un viaje que inicie mucho antes de haber salido de Bilbao. Pero esa es otra historia. Sergio nunca pudo visitarme en Irlanda pero le gustaba oírme hablar de mis aventuras y sobre todo desventuras en el país de James Joyce. Ojala le hubiese hablado más de mi vida fuera de mi vida trazada desde mi nacimiento. Pasado mañana Sergio vendrá a pasear conmigo.

Ese breve instante de esa primera mañana dio lugar a 8 largos años, unos más felices que otros, pero todos intensamente vividos, gastando tantas vidas o más que la de los gatos. Me siento extraño como arqueólogo que hace catas en una memoria abandonada a su suerte, a un olvido interesado para poder rehacer el camino hacia otro destino sin mirar hacia atrás. Sin permitirme ningún lujo de sembrar nostalgias en el campo de la memoria, crucé el Atlántico para volver a empezar, para reinventarme un nuevo calendario; esta vez siendo consciente que todo calendario es caduco desde su primer segundo de vida.

Y de todo esto perduran esas pequeñas cosas de la vida…un paseo, un beso, un abrazo, un te quiero, el transcurrir de un viaje…Y por pequeñas merecen la pena ser vividas. A algunas las cambias y las muchas te hacen cambiar. Y todo cambia y que yo cambie no es extraño…

“Pero no cambia mi amor

Por más lejos que me encuentre.

Ni el recuerdo ni el dolor

De mi pueblo y de mi gente…”

(Julio Numhauser)

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Feliz Navidad 2.0(10)

December 24th, 2010 Pedro J. Oiarzabal 4 comments

“La distancia es la piedra de toque de los verdaderos afectos” (Henri Lacordaire)

Durante estas fechas millones de felicitaciones electrónicas de Navidad, Año Nuevo, Olentzeros, y Papa Noeles cruzan el ciberespacio, usurpando el tradicional lugar que ocupaban los “Christmas” de antaño, y liberan de esfuerzos titánicos a los carteros, y aligeran de peso (y de ingresos) al mundo logístico de las empresas de mensajería. Entre los grandes éxitos de la intersección del mundo de las tecnologías y la Navidad se encuentra “The Digital Story of Nativity”. “La Historia Digital de la Natividad” es un video que en apenas tres minutos presenta una versión didáctica y sumamente entretenida de la historia de la Navidad a través del mundo de las redes sociales como por ejemplo Facebook, Twitter, o Wikipedia y de aplicaciones como Google Maps o Foursquare. Bajo el sugerente título “Los tiempos cambian pero los sentimientos son los mismos” la compañía portuguesa Excentric ha creado uno de los videos más populares en YouTube con cerca de tres millones de visualizaciones en menos de dos semanas. Ciertamente la alta creatividad exhibida por Excentric le ha asegurado una excelente publicidad que ya está siendo recompensada tanto por el número de visitas a sus perfiles de Facebook y Twitter como por las felicitaciones recibidas por los profesionales del marketing y de la publicidad.

Mientras tanto las compañías de telefonía móvil intentan hacer su peculiar “agosto” en pleno invierno vendiéndonos el valor de la comunicación como antídoto tecnológico contra la tiranía de la distancia, la soledad y la ausencia de nuestros seres queridos. Blackberry, “Love Sharing the Love”, nos comunica que “nunca ha sido tan fácil compartir buenos deseos en Navidad”, mientras Apple y su iPhone nos sugieren un sinfín de aplicaciones, que van desde recetas culinarias a regalos, para asegurarnos “el éxito y la diversión esta Navidad”.

Es casi imposible olvidarnos de aquellos que ya no están pero cuya ausencia es ciertamente más notable estos días de reuniones familiares y de miradas hacia atrás, hacia ese horizonte lejano de meses, semanas y días pasados. La memoria no se mide tanto en función de nuestra capacidad para recordar sino en función de nuestra capacidad para no olvidar. Nos faltan Fermín y Margie, y Félix, y Sergio, y todos aquellos que nos dejaron levemente este año. Echo de menos a mis amigos esparcidos por Las Américas vascas…y a pesar de todo “estamos” más juntos que nunca. Y los afectos construyen puentes que disipan las brumas de las distancias, aunque estos se hayan construido con códigos binarios entrelazados como culturas hermanas a orillas del Océano Atlántico.

Jai Zoriontsuak eta Urte Berri On!!!

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